Capítulo 70 — Ravana y Kartavirya
Ravana llegó después a Mahishmati, en busca de otro rey al que desafiar. Su gobernante, Kartavirya Arjuna, estaba ausente, en la Narmada con sus compañeros. Ravana siguió el río, descansó en su orilla florida y preparó una ofrenda a Shiva.
Cerca de allí, Arjuna puso a prueba la fuerza de sus mil brazos conteniendo la corriente de la Narmada. El agua se volvió y arrastró las flores de Ravana. Al saber quién lo había causado, Ravana exigió batalla. Los oficiales de Arjuna advirtieron que su rey aún no estaba listo; los ministros de Ravana respondieron con violencia.
Arjuna vino desde el río, derribó a Prahasta y se enfrentó al propio Ravana. Sus mazas resonaron a lo largo de la orilla. El don de Ravana resistió el golpe que le llegó, pero no le dio la victoria. Arjuna lo agarró, lo ató y lo llevó a Mahishmati como cautivo.
Pulastya, abuelo de Ravana, se enteró y acudió por él. Arjuna recibió al rishi con honor. A petición de Pulastya, liberó a Ravana; los dos gobernantes hicieron amistad ante el fuego. La lección de Agastya fue clara sin ser definitiva: había poderes que Ravana no podía simplemente intimidar, aunque siguió buscándolos.